En la Casa de la Memoria de Marcos Paz, ubicada en Montesquieu y Urquiza, se realizó un emotivo homenaje al cumplirse 49 años de la Masacre del Grupo Proa, uno de los episodios más recordados de la última dictadura cívico-militar en la ciudad.

Durante el encuentro, Adriana Ruiz, integrante del área de Derechos Humanos, compartió recuerdos personales de aquellos días de junio de 1977. “Sí sé que teníamos miedo, sí sé que teníamos miedo”, expresó al rememorar el clima que se vivía en la localidad, donde “se escuchaba el tiroteo” y predominaba la incertidumbre.

Ruiz destacó la importancia de sostener los espacios de memoria y señaló que el lugar donde se desarrolló el acto constituye “para nosotros, un lugar de memoria”. En ese sentido, reafirmó el compromiso con la construcción colectiva del recuerdo y aseguró que “nuestro deber [es] memoria”.

La referente también valoró el interés de las nuevas generaciones por conocer estos hechos históricos. “A los chicos los atrapa esto, la masacre en esta casa”, afirmó, al señalar que estudiantes e investigadores continúan acercándose para profundizar sobre lo ocurrido.

Durante el homenaje también tomó la palabra Felipe Bellingeri, familiar de un desaparecido, quien recordó a las víctimas como personas comprometidas con la vida política y social del país. En su intervención sostuvo que “ellos pelearon por ese país” y remarcó la importancia de fortalecer la organización comunitaria, señalando que “los pequeños núcleos de organización, la biblioteca, abrir la biblioteca a la comunidad y que la comunidad empiece a debatir ahí, esas pequeñas cosas son las que van a ser fuertes”.

Al cierre del acto, Ruiz renovó el reclamo de memoria y justicia con una consigna que atravesó toda la jornada: “si no hay justicia, que haya memoria y memoria activa”.